¿Existen realmente los valores morales como algo objetivo, o son proyecciones humanas? Tres posiciones históricas dan respuestas incompatibles a esta pregunta.
1. Universalismo moral
Sostiene que existen principios morales válidos para todos los seres humanos, con independencia de cultura o época. Hay verdades morales objetivas.
2. Relativismo moral
El relativismo sostiene que no existen verdades morales objetivas y universales. Lo que es moralmente correcto depende de la cultura, el individuo o el contexto.
Protágoras, el fundador de la idea relativista
El problema del relativismo cultural
El relativismo cultural, aunque parece tolerante, lleva a paradojas serias que la filosofía contemporánea ha señalado repetidamente:
- El problema de la tolerancia: si aceptamos que cada cultura define su moral sin crítica externa, ¿cómo condenamos prácticas como la persecución racial, la represión de la mujer o la homofobia si están enraizadas culturalmente?
- La paradoja de Popper: si absolutizamos la tolerancia como principio supremo, terminamos imponiéndola como valor absoluto, lo que es en sí una forma de absolutismo moral.
- Debilitamiento moral: si «todo es relativo», no podemos exigir el cumplimiento de normas. El relativista no puede legítimamente criticar ni condenar; solo «describe» variaciones.
Contexto histórico: el auge del relativismo sofista en la Atenas clásica coincidió con crisis moral y política que desembocó en la condena de Sócrates. La proliferación de perspectivas relativas sin fundamento común mina la estabilidad cívica.
3. Nihilismo moral
El nihilismo sostiene que no existen valores en absoluto: ninguno es verdaderamente válido. Es la posición más radical; declara el colapso de la dimensión moral como tal.
Friedrich Nietzsche (1844–1900) — La muerte de Dios
Críticas al nihilismo nietzscheano
- Contradicción performativa: incluso Nietzsche, al negar la moral, hace juicios morales (critica la debilidad, celebra la fuerza). ¿Cómo negar la moralidad presuponiéndola?
- Colapso social: si no hay valores universales, ¿cómo es posible la convivencia pacífica? ¿No acabaríamos en la guerra de todos contra todos que temía Hobbes?
- Ambigüedad histórica: los nazis distorsionaron la filosofía de Nietzsche para justificar el genocidio. Aunque Nietzsche no fue nazi, su rechazo de la moral universal abre puertas peligrosas.
Dilemas fundamentales entre las tres posiciones
El dilema del universalismo: imperialismo vs. tolerancia
- Objeción relativista: imponer valores propios a otras culturas es etnocentrismo y violencia cultural.
- Respuesta universalista: afirmar principios morales universales no implica defender la superioridad de una cultura. La DUDH aspira a reconocer valores (dignidad humana, derechos) que trascienden diferencias culturales. No es imperialismo; es protección de los vulnerables.
El dilema del relativismo: tolerancia vs. justicia
- Problema fundamental: si todo es relativo, no hay diferencia moral real entre justicia e injusticia, compasión y crueldad. ¿Cómo condenamos el nazismo, el genocidio o la esclavitud si son «perspectivas culturales diferentes»?
- Paradoja de Popper: la tolerancia absoluta se autodestruye cuando debe tolerar la intolerancia.
- Debilitamiento práctico: el relativista consistente no puede exigir que se respeten sus propios derechos; solo puede «describir» que otros piensan diferente.
El dilema del nihilismo: autorreferencial y destructivo
- Contradicción performativa: negar la moralidad requiere hacer un juicio moral sobre ella.
- Imposibilidad social: la convivencia requiere al menos un acuerdo mínimo (el sufrimiento inocente es malo).
- Peligro histórico: la ausencia de valores universales abre puertas a la tiranía; los débiles pierden protección.
Síntesis: universalismo moderado y pluralismo compatible
Frente a las aporías del relativismo y el nihilismo, la tradición filosófica contemporánea ha convergido en una posición intermedia que combina universalismo y pluralismo:
- Universalismo fundamentado: existen principios morales universales mínimos (dignidad humana, derecho a no sufrir injustamente).
- Pluralismo flexible: estos principios pueden realizarse de múltiples formas culturalmente válidas. La DUDH aspira a ser universal sin ser imperialista.
- Rechazo del relativismo total: no toda práctica es igualmente válida. Si una cultura practica el genocidio, podemos condenarla con criterios universales.
- Fundamento racional: los principios descansan en la razón kantiana y el reconocimiento de la humanidad como fin en sí mismo, no en arbitrariedad cultural.
Martha Nussbaum: enfoque de capacidades
Nussbaum ofrece una solución contemporánea al dilema universalismo–relativismo: ser universal sin ser imperialista. Propone un conjunto de capacidades humanas centrales que toda persona, en cualquier cultura, merece tener la oportunidad de desarrollar:
- Vida: vivir hasta el fin de una vida humana de duración normal.
- Salud física y corporal: gozar de buena salud, reproducirse, desplazarse.
- Integridad corporal: protección contra asalto y violencia; soberanía sobre el propio cuerpo.
- Sentidos, imaginación y pensamiento: usar los sentidos; imaginar, pensar, razonar (con educación).
- Emociones: amar, cuidar, ser cuidado; no sufrir temor ni ansiedad injustificada.
- Razón práctica: deliberar sobre la propia vida; tener un plan de vida.
- Afiliación: vivir con otros; participar en comunidad; dignidad social.
- Relación con la naturaleza: vivir en relación con el mundo natural y otras especies.
- Juego: reír, jugar, disfrutar de actividades recreativas.
- Control sobre el propio entorno: participación política (control político) y propiedad, trabajo (control material).
El enfoque es universalista (las capacidades valen para todos) pero pluralista (las culturas pueden realizarlas de formas diferentes). Todos necesitan «afiliación social», pero esto puede expresarse mediante familia nuclear, tribu extendida o comunidades religiosas. Así evita tanto el relativismo total como el imperialismo (Creating Capabilities: The Human Development Approach, Harvard University Press, 2011).
El estatuto metafísico de los valores
La pregunta sobre el alcance de los valores (universalismo, relativismo, nihilismo) se entrelaza con una cuestión metafísica más profunda: ¿tienen los valores una realidad objetiva independiente de lo que los seres humanos piensan o sienten?
Antirrealismo: la teoría del error (Mackie)
J. L. Mackie ocupa una posición singular: acepta que los juicios morales pretenden describir hechos objetivos (cognitivista), pero sostiene que esos hechos no existen (antirrealista). Los juicios morales son, por tanto, sistemáticamente falsos.
Matiz técnico: nihilismo moral (Mackie) ≠ prescriptivismo (Hare)
Ambas posiciones niegan la existencia de propiedades morales objetivas, pero por razones radicalmente distintas:
- Nihilismo moral — Mackie (cognitivista + antirrealista): los juicios morales sí pretenden describir hechos morales objetivos. «La tortura es mala» afirma que la tortura tiene la propiedad objetiva «ser mala». Pero esa propiedad no existe. Por tanto, el juicio es sistemáticamente falso — no porque el hablante se equivoque al razonar, sino porque no hay nada en la realidad que corresponda a lo que el enunciado pretende describir.
- Prescriptivismo — Hare (no-cognitivista): los juicios morales no pretenden describir hechos objetivos. «La tortura es mala» no es una proposición descriptiva sino una prescripción universalizable: equivale a «¡No tortures! — y aplica esta norma a cualquier situación relevantemente similar». Por tanto, el juicio no puede ser verdadero ni falso: es un mandato, no una afirmación factual.
El resultado práctico es parecido (ambos niegan valores objetivos), pero la arquitectura lógica es opuesta: para Mackie estamos en un error sistemático; para Hare, nunca pretendimos describir hechos — simplemente prescribimos.