El modelo de Roman Jakobson (1960) es la herramienta principal para describir la intención comunicativa de un texto. En la Prueba 1 te sirve para clasificar el texto, identificar su género y justificar tu análisis con marcas formales concretas.

El modelo: 3 intenciones, 6 funciones

En todo acto comunicativo intervienen seis factores. Cuando el mensaje pone su centro de gravedad sobre uno de ellos, se activa la función correspondiente. Las seis funciones se agrupan, a su vez, según una de tres intenciones comunicativas.

Intención Función Factor Hacia dónde se orienta el mensaje Tipos de texto habituales
OBJETIVIDADDescribir la realidad Referencial Contexto / referente Hacia los hechos del mundo Noticia, reportaje, texto científico, técnico, didáctico
Metalingüística Código Hacia hablar de la propia lengua Diccionario, gramática, manual; definiciones dentro de un texto
SUBJETIVIDADExpresar puntos de vista o emociones Expresiva Emisor Hacia el yo del emisor Lírica, diario personal, carta íntima, columna y artículo de opinión
Poética Mensaje Hacia el cómo se dice Literatura; eslogan publicitario, titular cuidado, refrán, chiste
APELACIÓNPersuadir o llamar la atención del receptor Apelativa Receptor Hacia mover al receptor a actuar o pensar Publicidad, ley, manual de instrucciones, discurso político, sermón, editorial
Fática Canal Hacia abrir o mantener el contacto Saludos, llamadas; en texto escrito: titulares, ladillos, destacados
Idea clave: En cualquier texto coexisten varias funciones. Lo que distingue un género de otro es cuál domina y cuáles operan como subordinadas.

Marcas formales por intención

Para reconocer rápido qué intención domina en un texto, despliega la sección que sospechas y compara las marcas con las que aparecen en él.

OBJETIVIDAD — describir la realidad
  • Oraciones enunciativas; modo indicativo.
  • Orden sujeto-verbo-complemento sin marcar.
  • Tercera persona; el yo del emisor desaparece.
  • Estructuras impersonales y pasivas: "se ha descubierto…", "fue identificado…".
  • Léxico denotativo y monosémico.
  • Tecnicismos.
  • Adjetivación especificativa pospuesta: "ejército francés", "energía solar".
  • Conectores lógicos: "en primer lugar", "por consiguiente", "en consecuencia".
  • Contenidos verificables, no juicios.
  • Definiciones y aposiciones explicativas.
  • Comillas o cursivas para mencionar términos: "la palabra mesa designa…".
  • Reformuladores: "es decir", "esto es", "en otras palabras", "o sea".
  • Verbos metalingüísticos: significar, denominar, llamar, referirse a, deletrear, traducir.
SUBJETIVIDAD — expresar puntos de vista o emociones
  • Primera persona explícita: "creo que…", "me parece…", "qué bonita…".
  • Oraciones exclamativas e interrogaciones retóricas.
  • Tematización e hipérbaton (alteración del orden para destacar un elemento).
  • Argumentación.
  • Léxico valorativo y connotado: "detesto", "una conferencia tediosa".
  • Diminutivos y aumentativos apreciativos: "peliculón", "tontunas".
  • Modalizadores: "francamente", "ojalá", "lamentablemente".
  • Interjecciones: "¡vaya!", "¡ah!", "¡pero bueno!".
  • Adjetivación explicativa antepuesta y epítetos: "la blanca nieve", "sus tristes ojos".
  • Hipérboles y superlativos.
  • Ironía.
  • Figuras retóricas: metáfora, comparación, antítesis, paralelismo, anáfora.
  • Patrones de sonido y ritmo: rima, aliteración, estructura métrica.
APELACIÓN — persuadir o llamar la atención del receptor
  • Modo imperativo: "use Fairy", "vota responsablemente".
  • Equivalentes del imperativo: perífrasis de obligación ("tienes que…"), futuro de mandato ("te marchas ya"), infinitivo prescriptivo ("no fumar").
  • Vocativos: "Camarero, tráigame…", "Querido lector,…".
  • Segunda persona: "¿sabías que…?".
  • Primera persona del plural inclusiva: "debemos…", "conviene que plantemos…".
  • Apelación encubierta vía adjetivos valorativos: "esta estupenda película…", "su despótica actitud…".
  • Saludos y despedidas: "hola", "buenos días", "adiós".
  • Verificadores del canal: "¿me oyes?", "¿sigues ahí?".
  • Marcadores conversacionales: "oye", "¿sabes?", "¿no?", "¿verdad?".
  • Apoyaturas y muletillas: "bueno", "pues", "claro".
  • Recursos visuales y tipográficos en texto escrito: titulares, ladillos, destacados, viñetas.

Cómo aplicarlo en la Prueba 1

Tres pasos. En este orden, siempre.

  1. Identifica la función dominante. Pregunta: ¿hacia qué factor se inclina el texto? ¿Hechos (referencial), yo (expresiva), receptor (apelativa), código (metalingüística), canal (fática) o el mensaje en sí (poética)? La dominante condiciona todo lo demás.
  2. Describe la jerarquía de las funciones secundarias. Identifica las subordinadas y cómo se relacionan con la dominante. ¿Hay marcas referenciales al servicio del yo? ¿Hay marcas poéticas al servicio de la apelación? Aquí se juega la profundidad.
  3. Conecta funciones, género y propósito. La combinación explica el género (noticia, columna, eslogan) y el propósito comunicativo. Cierra volviendo a la pregunta inicial: ¿para qué se ha escrito esto? Eso convierte el formalismo en lectura crítica.

Errores frecuentes a evitar:

  1. Identificar funciones sin justificar con marcas del texto.
  2. Asumir que un texto tiene UNA sola función. En cuanto miras con atención, hay 3 o 4 operando.