15 min
Duración
40 pts
Puntuación
30% NM · 20% NS
Peso en la nota

En qué consiste

La Evaluación Interna es la única parte de la asignatura que se evalúa oralmente y dentro del centro. El alumno escoge una cuestión global dentro de uno de los cinco campos de indagación oficiales del IB y la examina a partir de dos fragmentos breves: uno tomado de una obra literaria estudiada en clase y otro de un texto no literario trabajado durante el curso.

El comentario debe analizar cómo cada fragmento (y, por extensión, la obra o texto del que procede) trata la cuestión global, prestando atención tanto al contenido como a las elecciones formales del autor. Se valora el análisis comparado, la profundidad de la interpretación y la fluidez de la expresión oral.

Fragmento literario Fragmento no literario
Tomado de una obra literaria estudiada en clase. Tomado de un texto no literario trabajado durante el curso.

Campos de indagación y Cuestión Global

Un punto de partida

La Evaluación Interna se construye sobre dos conceptos articulados que conviene entender en este orden, de lo más amplio a lo más específico: primero los Campos de Indagación, después la Cuestión Global. Saltarse este paso suele llevar al error más frecuente del oral: confundir el campo —que es un territorio temático amplio— con la pregunta —que es la perspectiva precisa desde la que se mirarán los textos.

Un Campo de Indagación es un dominio amplio del pensamiento humano. El IB ofrece cinco. La Cuestión Global, en cambio, es una pregunta o asunto concreto que el alumno formula dentro de uno de esos campos y que servirá de hilo conductor de toda la exposición. La regla es sencilla: el campo se elige, la cuestión se construye.

Los cinco Campos de Indagación

El IB establece cinco campos. Cada uno reúne un haz de temas y problemas afines. La selección del campo es la primera decisión del alumno y condiciona toda la indagación posterior.

1. Cultura, identidad y comunidad

Áreas y subtemas habituales

la familia, la clase social, la raza, la religión, el género, la sexualidad, la pertenencia a un grupo, la lengua como marcador identitario, la migración y el desarraigo.

Preguntas que orientan la indagación

¿Cómo se construye la identidad personal y colectiva? ¿Qué relaciones de pertenencia y exclusión articulan las comunidades? ¿De qué modo la cultura modela la mirada que tenemos sobre nosotros mismos y sobre los demás?

2. Creencias, valores y educación

Áreas y subtemas habituales

sistemas de creencias religiosas y laicas, ética y moral, transmisión de valores, instituciones educativas, ideologías, igualdad de género, libertad y responsabilidad.

Preguntas que orientan la indagación

¿Cómo exploran los textos los valores y las creencias de determinadas sociedades? ¿Qué tensiones se generan cuando esos sistemas entran en contacto o en conflicto? ¿Cómo se transmiten —o se cuestionan— de una generación a otra?

3. Política, poder y justicia

Áreas y subtemas habituales

derechos fundamentales, funcionamiento de los gobiernos, jerarquías de poder, distribución de la riqueza, igualdad y desigualdad, justicias e injusticias, censura y libertad de expresión, conflicto armado.

Preguntas que orientan la indagación

¿Cómo se ejerce y se cuestiona el poder en los textos? ¿Qué voces son escuchadas y cuáles silenciadas? ¿Cómo se representa la justicia y sus límites?

4. Arte, creatividad e imaginación

Áreas y subtemas habituales

inspiración estética, proceso de creación, distinción entre realidad y ficción, concepto de belleza, función social del arte, originalidad y tradición, relación entre artista y obra.

Preguntas que orientan la indagación

¿Qué papel cumple la imaginación en la construcción de sentido? ¿Cómo se define la belleza en un momento histórico? ¿Qué relación se establece entre arte y vida, entre ficción y verdad?

5. Ciencia, tecnología y medio ambiente

Áreas y subtemas habituales

avances científicos y progreso, relación del ser humano con su entorno, sostenibilidad, ética de la tecnología, transformación digital, futuros distópicos, deshumanización tecnológica.

Preguntas que orientan la indagación

¿Cómo se relacionan los seres humanos con su entorno natural? ¿Qué implicaciones éticas tiene la tecnología? ¿Cómo imaginan los textos el futuro y qué dicen del presente al hacerlo?

De Campo a Cuestión

Una cuestión global bien formulada se reconoce por su escala. No puede ser tan amplia que coincida con el propio campo, ni tan estrecha que se confunda con un caso particular. El IB ofrece la siguiente regla práctica: la cuestión global debe ser lo bastante específica para servir de perspectiva real de análisis y lo bastante general para que pueda explorarse en obras de naturaleza muy distinta.

Los siguientes ejemplos —tomados directamente de los descriptores del programa— ilustran las tres escalas. La columna central, la cuestión global, es la única que cumple con la escala adecuada para el oral.

Campo de indagación
demasiado abstracto
Cuestión global
escala adecuada
Cuestión local
demasiado concreta
Cultura, identidad y comunidad → colonialismo. «¿De qué manera concilian las sociedades influencias nativas y coloniales?» Una nación recientemente independizada decide cambiar el nombre de los lugares que llevaban el nombre de antiguos colonizadores.
Creencias, valores y educación → influencia de los sistemas educativos. «Los efectos de otorgar a nuevos segmentos de población acceso a la educación.» Un gobierno regional crea un plan para acomodar en el sistema público a una afluencia de niños y jóvenes refugiados.
Creencias, valores y educación → igualdad de género. «El impacto de la religión en la igualdad de género.» La desigualdad entre los miembros masculinos y femeninos de una jerarquía religiosa concreta.
Política, poder y justicia → corrupción «La corrupción como obstáculo para alcanzar una mayor igualdad.» Un gobierno ha formulado cargos de corrupción contra su presidente.
Arte, creatividad e imaginación → libertad de expresión. «Las consecuencias de restringir la libertad de expresión.» La obra de una pintora se considera demasiado controvertida como para mostrarse en una exposición.

Como se observa, operación es siempre la misma: el campo proporciona el territorio; la cuestión recorta dentro de ese territorio una pregunta que se pueda rastrear en distintos textos sin agotarse en un caso particular.

Cómo formular bien la cuestión global

La prueba por dentro: análisis

Qué pide exactamente el IB

La Evaluación Interna de Lengua A: Lengua y Literatura es un oral individual de quince minutos en total. El alumno selecciona una cuestión global y la rastrea en dos extractos: uno procedente de una obra literaria estudiada en clase y otro procedente de un texto no literario perteneciente a un corpus también estudiado. La consigna oficial del IB es esta:

«Examine las formas en que la cuestión global de su elección se presenta a través del contenido y de la forma de uno de los textos no literarios y de una de las obras que ha estudiado.»

La frase contiene tres exigencias que conviene leer con atención:

  1. «examine las formas» — no se pide opinar ni resumir, se pide analizar.

  2. «contenido y forma» — qué se dice y cómo se dice, ambas dimensiones son evaluables.

  3. «se presenta» — cómo se construye el significado en relación con la cuestión, no si la cuestión es importante o pertinente en abstracto.

De dónde se sacan los fragmentos

Los dos extractos no se eligen libremente: se seleccionan dentro del corpus que se ha estudiado durante el curso.

La obra literaria El corpus no literario
Proviene de las obras leídas en el aula correspondientes a las áreas de exploración del programa. Proviene del cuerpo de textos —artículos, columnas, anuncios, viñetas, discursos, infografías, entrevistas, fragmentos de ensayo— que el profesorado haya trabajado como conjunto coherente, normalmente vinculado a un autor, un medio, una campaña o un género.

Cada extracto debe cumplir tres condiciones formales que el documento presentado al examinador debe respetar:

La elección del fragmento es decisiva. Cada uno debe contener al menos dos o tres ejemplos claros de cómo se construye significado en relación con la cuestión global. Un buen extracto «da juego» analítico: ofrece marcas formales suficientes para sostener un análisis de varios minutos sin necesidad de salirse de él.

La óptica de análisis: la cuestión como hilo conductor

El error más frecuente y cómo evitarlo

El error más frecuente en los orales es analizar los textos «en general» y mencionar la cuestión global solo al principio y al final, como un marco que se abre y se cierra pero no atraviesa el análisis. La perspectiva del IB es la contraria: la cuestión global debe ser el filtro a través del cual se mira cada elección formal del texto. Toda marca lingüística, todo recurso, todo elemento visual se comenta porque dice algo sobre la cuestión, no porque sea interesante en abstracto.

Ese cambio de óptica se traduce en una pregunta que el alumno debe poder responder en cada uno de sus comentarios: ¿qué dice este recurso sobre la cuestión global que estoy explorando? Si la respuesta es «nada» o «tendría que pensarlo», ese recurso no entra en el análisis por interesante que sea en sí mismo.

Cómo se analiza cada texto

En el extracto literario, el análisis se construye en tres planos articulados que conviene mantener separados pero conectados. El texto no literario se analiza con la misma lógica de tres planos, pero con un instrumental específico: aquí cobran protagonismo las funciones del lenguaje, los recursos persuasivos y, muy especialmente, los códigos no verbales en los textos multimodales.

Plano Texto literario Texto no literario
Reconocer y explicar Identificar los rasgos formales relevantes —voz narrativa, tiempo verbal, figuras retóricas, recursos sintácticos, estructura del fragmento, semántica del léxico— y explicarlos con el vocabulario técnico apropiado. Identificar tipo de texto, función dominante, marcas lingüísticas características de la función (referencial, emotiva, apelativa, fática, metalingüística, poética), elementos paratextuales y, si los hay, elementos visuales —tipografía, color, encuadre, gesto, sincretismo imagen-texto—.
Analizar la técnica Mostrar cómo funcionan esos rasgos: qué efecto producen, qué relaciones establecen entre sí, cómo dialogan con la convención del género (lírica, narrativa, dramática) y con la poética del autor. Mostrar cómo se combinan esos recursos: qué función dominante construyen, cómo se sostienen entre sí lenguaje verbal y visual, qué decisiones formales toma el emisor para producir un determinado efecto.
Interpretar en clave de cuestión global Pasar al plano no descriptivo: ¿qué significa todo eso para la cuestión global elegida? ¿Cómo contribuyen esos recursos a (re)presentar la cuestión en el fragmento? Conectar con la pregunta: ¿qué dice este texto sobre la cuestión? ¿Qué postura propone? ¿Qué imagen del receptor construye? ¿En qué medida coincide o disiente del modo en que la obra literaria aborda esa misma cuestión?

Un análisis sobresaliente combina los tres planos en cada idea que desarrolla. Se eligen dos o tres ideas vertebradoras y, para cada una, se recorre el itinerario reconocer → analizar → interpretar. La estructura es siempre la misma; lo que varía es el contenido de cada paso.

Una exigencia adicional propia del análisis literario: el extracto se sitúa en su corpus, es decir, en la obra completa y, cuando sea pertinente, en la trayectoria del autor. La cuestión global debe poder rastrearse en la obra entera, no solo en el fragmento. Por eso, en cada idea que se desarrolla, conviene mencionar —sin entrar en análisis exhaustivo— cómo aparece esa misma idea en otros pasajes de la obra. También en el texto no literario el extracto se enmarca en su corpus: se menciona cómo aparece la cuestión global en otras piezas de la misma campaña, del mismo medio, del mismo autor o del mismo género. Esa apertura al corpus es lo que distingue un comentario aislado de un análisis que demuestra un conocimiento más amplio.

El oral individual NO es

Estructura, tiempos y consejos

Formato y materiales

La Evaluación Interna se desarrolla en quince minutos divididos en dos partes muy claramente delimitadas. Conocer la dinámica del día permite llegar al examen sin sorpresas y administrar el tiempo con eficacia.

1
10 min

Exposición individual

El alumno expone, sin interrupciones, su análisis de los dos extractos en relación con la cuestión global elegida. Es el bloque que se evalúa con los criterios A, B y C.

2
5 min

Ronda de preguntas

El profesor formula preguntas para que el alumno desarrolle aspectos no abordados o profundice en otros. Se evalúan también con los criterios A, B y C, junto a la totalidad del oral en el criterio D.

El alumno acude a la prueba con dos materiales: los dos extractos —impresos, con líneas numeradas y fuente identificada— y un esquema de un máximo de diez puntos en formato lista, no narrativo. El esquema es un guion, no un texto leído. Leer el esquema palabra por palabra penaliza directamente el criterio C de organización y, sobre todo, el criterio D de lenguaje, que valora la fluidez expositiva.

Distribución del tiempo en los diez minutos

El criterio C se evalúa precisamente sobre los diez primeros minutos. Una distribución equilibrada del tiempo es la primera condición para puntuar bien. La proporción que mejor funciona en la práctica es la siguiente:

1
1 min

Introducción

Presentación del campo, formulación de la cuestión global y enunciado de los dos textos elegidos.

2
3,5 – 4 min

Análisis del primer extracto

Habitualmente, el texto literario. Dos o tres ideas, cada una con reconocer / analizar / interpretar y al menos una mención al corpus.

3
3,5 – 4 min

Análisis del segundo extracto

Texto no literario, con la misma estructura. La duración debe ser equivalente al primer bloque: el equilibrio entre los dos extractos es decisivo en el criterio C.

4
1 min

Conclusión

Síntesis valorativa: cómo la cuestión global se ha mostrado en ambos textos. Es el único momento en que cabe —brevemente— la comparación.

Un consejo crítico: practicar siempre con cronómetro. La diferencia entre quedarse a los 8 minutos y pasarse a los 12 cambia radicalmente la nota en el criterio C. Diez minutos exactos no se aprenden en el examen: se entrenan antes.

Estructura propuesta de la exposición

Una estructura clara, con bloques visibles y transiciones explícitas, es la mejor protección contra la divagación. La siguiente propuesta —cuatro bloques— sintetiza el modelo que mejor responde a los descriptores del IB.

1

Introducción

2

Análisis del texto literario

3

Análisis del texto no literario

4

Conclusión

Consejos prácticos

  1. Gestión del tiempo. Cronómetro siempre en los ensayos. Haz cinco simulacros completos antes del examen real. Marca en tu esquema el minuto en que debe comenzar cada bloque para detectar a tiempo si te estás extendiendo.

  2. Uso del extracto. Cita siempre con número de línea: «en el verso 7», «líneas 14-16». Esto demuestra precisión y permite al examinador seguirte. No leas fragmentos largos del texto: bastan citas de pocas palabras como punto de apoyo del análisis.

  3. Transiciones explícitas. Cada cambio de bloque debe ser audible: «pasamos al análisis del texto no literario», «la segunda idea que conviene desarrollar es…». Las transiciones no son muletillas: son señales de organización que el criterio C valora directamente.

  4. Lenguaje no verbal. Postura erguida, manos visibles —no ocultas bajo la mesa—, contacto visual con el examinador. La voz debe ser audible y modulada; el ritmo, sostenido pero no acelerado. La grabación capta la voz, no el cuerpo, pero un cuerpo bien colocado mejora la voz.

  5. Registro formal sostenido. Tercera persona y construcciones impersonales («se observa», «el texto plantea»). Tecnicismos del análisis usados con propiedad. Cero coloquialismos, cero «como tú sabes», cero «en mi opinión».

  6. Memorizar la introducción y el cierre. Los dos minutos más comprometidos del oral —el primero y el último— son los que dejan la primera y la última impresión. Tenerlos preparados con precisión libera atención para el cuerpo del análisis.

  7. Banco de fórmulas operativas. Frases hechas que el alumno tiene preparadas para enlazar marcas y efectos: «este recurso construye…», «la elección formal apunta a…», «en relación con la cuestión global, esto significa que…». Son armazones, no relleno: dan fluidez sin ocupar espacio analítico.

  8. La regla de oro contra la lista de la compra. Cada rasgo formal mencionado debe llevar siempre su efecto. «Hay metáforas, hay imperativos, hay color rojo» no es análisis: es inventario. Cada marca exige una cita y un efecto sobre el receptor en relación con la cuestión global.

La ronda de preguntas

Qué se evalúa en estos cinco minutos

Tras los diez minutos de exposición, el examinador dispone de cinco minutos para formular preguntas al alumno. Esta segunda parte no es un trámite ni una conversación informal: forma parte de la prueba y se evalúa con los mismos criterios. La función de la ronda es darle al alumno la oportunidad de desarrollar aquellos aspectos que no haya abordado lo suficiente o que ofrezcan posibilidades analíticas no exploradas.

Aunque los criterios A, B y C se apoyan principalmente en los diez minutos de exposición, las respuestas de la ronda los matizan: una respuesta brillante puede consolidar una nota dudosa, y una respuesta floja puede revelar lagunas que rebajan la valoración global. El criterio D —lenguaje— se evalúa sobre la totalidad del oral, también sobre las respuestas a las preguntas.

Tipos de pregunta frecuentes

Las preguntas del examinador no son aleatorias: responden a patrones reconocibles. Identificar el patrón de cada pregunta ayuda a estructurar la respuesta con rapidez y a no perder el hilo de la cuestión global.

Cómo responder bien

  1. Volver siempre a la cuestión global. Toda respuesta debe enlazar con la pregunta-eje del oral. Si el examinador pregunta sobre un rasgo concreto, conviene cerrar la respuesta conectando ese rasgo con la cuestión: el oral mantiene su unidad.

  2. Usar el extracto y citar con precisión. Igual que en la exposición: «si miramos la línea 12», «en el plano del cuadro central». La precisión textual sostiene la respuesta y demuestra dominio del fragmento.

  3. Si no se sabe algo, no inventar. Mejor reconocer un límite con elegancia («ese aspecto concreto del corpus no lo he trabajado en profundidad, pero lo que sí puedo decir es…») que improvisar una respuesta confusa. La honestidad metodológica no penaliza; la invención sí.

  4. Aprovechar para corregir o matizar. Si en la exposición se ha dicho algo impreciso o se ha olvidado un argumento clave, la ronda es el momento para introducirlo: «déjame matizar lo que he comentado antes…». No es retroceso; es reflexión.

  5. Mantener el registro formal hasta el final. La conversación con el examinador puede inducir a relajar el registro. No conviene: el criterio D evalúa también las respuestas. Tercera persona, tecnicismos, fluidez sostenida.

Lo que diferencia una respuesta sobresaliente

Tres rasgos comunes

Las respuestas excelentes en la ronda suelen tener tres rasgos comunes. Primero, integran el detalle concreto que el examinador ha pedido con la cuestión global del oral: no se quedan en el rasgo, lo conectan con el todo. Segundo, abren al corpus: traen un ejemplo de otra obra, otra pieza, otro autor que ilumina la pregunta y demuestra conocimiento sólido. Tercero, mantienen la postura analítica hasta el final: aunque el examinador insista o reformule, el alumno sigue analizando, no se desplaza al «yo creo que». Esos tres rasgos no se improvisan: son producto de un trabajo previo en el que el alumno ha pensado por anticipado las preguntas más probables sobre su propia exposición.