Una respuesta sólida no se improvisa: se prepara. Antes de empezar a escribir, conviene gastar los primeros minutos en leer, pensar y planificar. Lo que ocurra en esos primeros minutos decide si el comentario sale ordenado o no.

Tiempo total NM 75 min
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Por texto en NS 90 min
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Reservados a planificar ~20 min
Los primeros 20 minutos son para leer, subrayar y esquematizar. No son tiempo perdido: son lo que hace que el resto del examen funcione.

Pasos previos a la redacción

1 Subrayar la pregunta

Identifica los tres ejes (qué / por qué / cómo se recibe) marcando con tres colores o tres líneas distintas las palabras clave. Subraya también el tema (X): la pregunta no se contesta en abstracto, sino sobre un asunto concreto.

2 Lectura pausada

Lee el texto al menos dos veces. La primera, sin lápiz, para una idea global: ¿de qué habla?, ¿qué tono tiene?, ¿es subjetivo, objetivo o mixto? La segunda, con lápiz, anotando al margen tipo de texto, marcas formales clave y lugares donde el autor se manifiesta. Subraya solo lo que vas a usar.

3 Esquema previo

Dos o tres minutos para un esquema rápido en sucio antes de redactar. Te protege de los dos errores más frecuentes: divagación y repetición. Si tienes claro qué dice cada párrafo antes de escribirlo, el comentario sale ordenado.


Estructura del comentario

El comentario se lee como un ensayo breve: introducción, desarrollo y conclusión. La estructura no es decorativa: es lo que el Criterio C — Enfoque y organización evalúa de manera directa. Despliega cada parte para ver qué se espera.

Introducción 15–20 % del comentario

La introducción cumple cuatro funciones, en este orden:

1. Contextualizar. Sitúa el texto en su contexto temático o genérico de manera abstracta. Una o dos frases bastan: ¿de qué tipo de tema se ocupa el texto?, ¿a qué tradición genérica pertenece? Aquí no hay que entrar todavía en detalles del texto concreto.
2. Localizar. Datos objetivos del texto: emisor (autor identificable o equipo), receptor previsible, medio de publicación, fecha si se conoce, tipo de texto y subgénero (columna, reportaje, anuncio, viñeta…), propósito comunicativo dominante.
3. Desarrollar el tema. Demuestra que has entendido el texto. ¿Cuál es el tema principal? ¿Cuáles son los temas secundarios? ¿Qué postura mantiene el autor sobre ellos? Aquí ya se interpreta, no se resume.
4. Apuntar funciones, tono y registro. Sin desarrollar todavía: una mención breve a las funciones del lenguaje predominantes, al tono (irónico, solemne, cordial, polémico) y al registro (culto, estándar, divulgativo). Importante ser matizado: no caer en "es una noticia, luego es objetiva" sin más; señalar las posibles tensiones, los momentos en que el texto se desvía del registro esperado.

Una introducción más larga del 20 % roba espacio al análisis; más corta, deja el comentario sin marco.

Cuerpo del análisis corazón del Criterio B

Es el corazón del comentario. Conviene articularlo en dos movimientos:

1. Estructura del texto.

  • Externa: lo que se ve a simple vista — tipografías, párrafos, distribución, imágenes, recursos visuales. Si no aporta nada al análisis, no te detengas.
  • Interna: cómo se distribuyen los temas, dónde se sitúa la información más relevante, cómo progresa la argumentación o la narración. Esta parte sí importa siempre.

2. Análisis formal por funciones del lenguaje. La columna vertebral del comentario. Identifica la función dominante y trabájala con sus marcas concretas; añade después las subordinadas. Cada rasgo formal debe ir acompañado de una cita o referencia al texto y de la evaluación de su efecto.

Regla de oro
Funciónrecursoejemplointención y efecto

Cada vez que se nombra un recurso, se cita su aparición concreta, se explica por qué está ahí y se describe qué aporta a la construcción de significado.

Conclusión

La conclusión recapitula el análisis, vuelve a la pregunta guía sin formularla literalmente y cierra. No es el lugar para introducir ideas nuevas, ni para resumir mecánicamente lo dicho. Lo que se espera es una síntesis valorativa: ¿qué hace el texto, en último término, con los recursos que has analizado? ¿En qué medida la combinación de funciones, estilo y estructura responde a la intención comunicativa identificada?

Evita las muletillas autorreferenciales del tipo "como he comentado anteriormente" o "en este comentario he analizado": dan impresión de inseguridad y no añaden nada. Mejor entrar en la conclusión con una formulación que retome implícitamente la pregunta y proponga una lectura final.


Errores frecuentes


Decálogo final — antes de empezar a redactar
  1. La pregunta guía manda. Subráyala antes de leer el texto.
  2. Identifica los tres ejes: ¿qué se usa?, ¿por qué?, ¿cómo se recibe?
  3. Lee el texto dos veces. Decide si es objetivo, subjetivo o mixto, y por qué.
  4. Esquema antes de escribir. Tres o cuatro ideas vertebradoras.
  5. Introducción: contextualiza, localiza, desarrolla el tema, apunta funciones y registro.
  6. No hagas listas de la compra: marca → cita → función → efecto.
  7. Habla de la convivencia de funciones. Es el rasgo distintivo del buen análisis.
  8. Vuelve a la pregunta cada cierto tiempo. Si te has alejado, corrige.
  9. Conclusión que sintetice y cierre la pregunta sin formularla.
  10. Registro académico, tercera persona, tecnicismos, sin faltas.