Los textos expositivos son aquellos cuya finalidad principal es transmitir información de manera objetiva, clara y ordenada. Su rasgo definitorio es la ausencia de opinión personal del emisor: no hay cabida para la expresión personal ni para el juicio valorativo.
Idea clave: El criterio rector es la objetividad. Pertenecen a este tipo los textos académicos, los textos informativos de divulgación y los textos de uso práctico — todos ellos con función referencial dominante, orientados a informar, explicar o describir la realidad de forma precisa y verificable.
Tipos de textos expositivos
Narración de la vida de una persona relevante para la historia o el contexto cultural. Se relatan los hechos más importantes en tercera persona, con presencia de fechas y datos concretos (lugar y fecha de nacimiento, hitos de la carrera, fallecimiento).
Narración cronológica, verbos en pasado, descripción objetiva sin juicios valorativos explícitos.
Hay que distinguirla de la autobiografía, que se narra en primera persona y pertenece al territorio de los textos artísticos-subjetivos.
Textos que dirigen al lector para que realice unas acciones determinadas. Se exponen los pasos para conseguir un resultado.
Verbos en infinitivo ("Dejar reposar tres horas") o en imperativo. Estructura marcada y secuencial.
Frecuente el uso de numeración, alertas visuales y recursos tipográficos para garantizar la claridad.
Las enciclopedias recopilan el conocimiento de un ámbito para su consulta: información objetiva, imparcial, de pretensión universal.
Conviene distinguir entre textos científicos (investigaciones técnicas, lenguaje especializado) y textos de divulgación (adaptan los resultados para un público general sin conocimientos previos).
Los documentales y reportajes de divulgación (National Geographic, p. ej.) son sus versiones audiovisuales.
Recursos lingüísticos
Para garantizar objetividad, claridad y precisión, los textos expositivos movilizan un repertorio lingüístico bien definido. Despliega cada bloque para ver las marcas concretas:
Recursos para la objetividad
Recursos para la claridad y la cohesión
Recursos para la precisión
Cómo aplicarlo en la Prueba 1
Ante un texto expositivo, sigue este itinerario:
¿Biografía, instrucciones, enciclopedia, divulgación, científico? Cada tipo arrastra convenciones propias.
¿Qué quiere explicar o informar? ¿A quién va dirigido —especialista o público general?
¿Está organizada de forma clara y lógica? ¿Causa-consecuencia, analizante, sintetizante, problema-solución?
¿Usa impersonales, tercera persona, léxico denotativo? ¿Aparece la voz del emisor o desaparece detrás del hecho?
¿Hay tecnicismos? ¿Se adaptan al receptor con definiciones o se asumen como compartidos?
Si es un texto sincrético (con gráficos, esquemas, mapas), analiza cómo el código icónico colabora con el verbal.
El buen análisis de un texto expositivo no se conforma con identificar la objetividad como rasgo: describe los mecanismos concretos mediante los que esa objetividad se construye —impersonales, presente atemporal, léxico denotativo, jerarquía de la información— y, cuando convenga, detecta la subjetividad camuflada que pueda aparecer bajo apariencia neutra.